¿Qué es un "topo"? Me refiero aparte del mamífero roedor que vive en el subterráneo, ese animal común que vive en los bosques debajo de la tierra y que prefiere la oscuridad a la luz del sol.
El término, sorprendentemente, tiene múltiples significados. Desde la referencia a un agente infiltrado en una organización si hablamos de espionaje, o bien al intrusismo en otros órdenes de la vida, hasta hacer mención a las personas que vivieron ocultas tras la Guerra Civil Española para escapar a la represión franquista. Sin olvidar, por supuesto, el hecho de referirse a una unidad de medida peruana, al conocido grupo madrileño de discos como Pret a Porter, a un grupo de rock mexicano si le ponemos el "Sr" delante o el titular una compañía española de videojuegos si le apellidamos "Soft" al animalito. ¡Y cómo olvidarnos de Hans Topo! ¡El señor Hans Topo! Sí, aquel entrañable personaje de los Simpsons... ¡Grande!
Realmente no me acuerdo exactamente desde cuándo me llaman Topo. Se puede decir que de toda la vida, al menos desde que empecé a descubrir cuál sería la rueda que movería mi vida desde finales de los 80. Y no, no fue por el grupo madrileño del cual conservo varios vinilos. Esa sería la versión romántica. Romántica pero incierta. El apodo de Topo se debería a uno de los mejores grupos de rock de este país, relacionado con la rueda a la que me refiero antes. Esa sí que sería una salida airosa a la eterna pregunta de... "Topo, ¿por qué te llaman Topo?"
"Topo, ¿por qué te llaman Topo?" Desde luego la figura del infiltrado tampoco encaja, ni mucho ni poco. Sencillamente no encaja. Mi entrada en nuestro movimiento fue a pecho descubierto, a corazón abierto. Corría el año 89, y era verano. Si Bryan Adams recuerda con cariño y nostalgia the summer of 69, para un servidor "el verano" es el del 89. No sé por qué mis padres me internaron en un curso de verano de inglés, fueron un par de meses. Terminé 8º de EGB y allí me junté con un par de heavies, de hecho dormíamos en la misma habitación. Recuerdo que discutían constantemente por tratar de convencer al contrario quién había escuchado más Metal hasta entonces. Qué ilusos e inocentes éramos a esas edades, no eran conscientes de que, aun con más de tres o cuatro décadas de vida, no seríamos capaces de conocer una milésima parte de las bandas que existen en el mundo. Ni reencarnándonos en varias vidas diferentes podríamos abarcar y abrazar un universo local infinito..., el Universo Heavy. Y con 14 años intentaban convencer de que "entendían" de "esto".
Yo iba a lo mío, lo único que había escuchado eran los grupos heavies que salían en las radiofórmulas, ya que en aquellos tiempos el género estaba de moda. Cierto, aunque mucha gente equivocara la frase y la conviertiera en una errada y malintencionada "el heavy era una moda", cuando los pantalones anchos y gorras americanas comenzaban la invasión a mediados de los 90's. Por suerte hubo Reconquista, y hubo terrenos (o más bien metalheads) que no pisotearon los invasores. Pero esa es otra historia, de la cual quizás hable en el futuro, ya que si bien lo viví en aquel entonces como una intrusión o un allanamiento, al menos en cuestión de "medios", podría haberlo digerido mejor si hubiera habido sitio para todos. Pero no... Los pelos cardados y los cinturones de balas desaparecieron del mapa a nivel mainstream. Podría haber existido sitio para todos, incluso podría haber sido algo interesante la convivencia.
Pero vuelvo al internado... Mis dos "nuevos coleguitas" me pasaron cintas, casettes de diferentes grupos, guardando la primera de ellas acordes y la magia de WARLOCK y ANGELES DEL INFIERNO. Buen bautizo ¿verdad? Así que ¿topo = infiltrado? Va a ser que tampoco... No, creo que no.
Tampoco tengo ninguna relación con Perú, por lo que "Topo" no procede de aquella unidad de medida del país. Ni conozco al grupo mexicano que fusiona ritmos de rock, jazz, salsa, mambo, ska, bossanova (ya sabéis que lo mío es otra cosa). Ni nunca leí la revista "Viejo Topo", aparte de que me conservo muy bien (eso dice mi mujer al menos, aunque yo me vea de pena). Ni he visto la película de ese nombre del director chileno Alejandro Jodorowsky.
"Entonces Topo, ¿¿¿por qué demonios te llaman Topo???" Pues a día de hoy no lo sé. Lo que sí sé es que empezó a llamarme así la gente desde que aquella rueda empezó a girar,y no ha parado de rodar hasta ahora... Personalmente creo que con 14 añitos los amigos que me empezaron a llamar así, sin ser conscientes de ello, en el fondo sabían que aquel chavalín enclenque, flaco y canijo, sería años más tarde un animal subterráneo, amante de un género musical (y más que musical) maldito y minoritario, un enamorado del underground metalero, donde realmente está la fortaleza de la escena y del movimiento. Un animal que prefiere la oscuridad a la luz, tímido y escurridizo por el miedo a ser dañado, pero a la vez pasional y fanático de todo lo relacionado con nuestro rollo. En definitiva... un animal subterráneo. Eso es lo que soy, y quizás es por lo que siempre me llamaron así. Por el Talpa occidentalis, por el topo común. Más fácil imposible.